jueves, 7 de mayo de 2009

Probable-Mente.


Que bien estás con las piernas extendidas sobre la mesa,con esa carita tan desfaenada, que bien te sienta el sol en los omóplatos y la manga corta en las caderas, la luna en tanga brasileño y el sol haciendo topless, los helados de vainilla en la terraza y las claritas de limón en la plaza grande. Los ocasionales lunes de fiesta y los viernes de pachanga, los sábados mojiteros y el canal porno entre los amigos hormonados, la pelada de cacahuetes multitudinaria y la subida de alcohol en los mofletes. Que guapa te veo ahora que se suda hasta duchándose, que gracia cuando te abanicas con tan poca gracia y tanto desparpajo, cuando rechinan tus tobillos de bailar hasta los claxons de los autobuses y cuando te quejas sin cesar porque no quedan fresas en la nevera. Que ya no es tiempo, te lo he dicho muchas muchas veces; no es tiempo ni de fresas ni de echarse a llorar.
Me estoy muriendo porque no logro hacerte entender que no nos vemos si no nos salimos de nosotros. Respiro. A ver...hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas y garabatos. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear,y quien se acerca, se enciende. ¿Así mejor? ¿Me explico un pelín mejor?
Yo se que no del todo, pero qué quieres...cada vez me dan más abrazos con el velcro girado, más recuerdos de pirateria, cada vez siento más la boca en un puño y que todo lo que me dijiste era lluvia de la buena, chaparrón del fuerte. Pero ya sabes, lo que no me mata me hace más pirata.

domingo, 3 de mayo de 2009

La boca en un puño.


Te prometo que lo he intentado, tanto que me han llegado a sangrar los pensamientos de tanto forzarlos, tanto que las ganas se han sacado los ojos y me han dejado ciega de razón y ocupaciones, tanto que no me quedan suspiros para llenar mis esquinas vacías de nada y otoños. Ya no se si "tanto" es la palabra más adecuada, me has dejado tan vacía que resueno hasta en los conciertos de mp3, soy una cucaña de silencios y a la que estires de mi cuerda va a saltar mi sinfonía de congelador. Si, eso me pasa por dentro, sueno como la nevera, como ese ruido que lo único que manifiesta es que hay algo ahí cuando por las noches todo se calla, algo que está conectado a la luz y mantiene un montón de cosas frías dentro,cosas con caducidad y aditivos. No sé, yo no se estar triste contigo, yo no sé pensar en ti y añicar mis ojos, yo solo se mirarte y hacerme grande y bonita. No me veo llorando por verbos como "marcharse" "alejarse" "distanciarse" o "morir", me veo sacándole los dientes a "arañar" "crecer" y "beber", haciéndole un simpa a "llorar" "pagar" y "pegarse". A mi el descaro me asoma por el borde del pantalón y a la que me doy cuenta me estoy pisando hasta los calcetines de fiesta y modales...más los días de lluvia ,manta y patatas fritas. Pero me falta algo, y ese algo me está atravesando las pupilas con su eco, me está dejando la piel de gallina por dentro y ,dentro de nada, cuando quiera hechar a volar tendré tanto acero en las venas que lo único que se alzará en mí serán las ganas de tirarme al suelo.
Cuando toque el asfalto contaré hasta siete, y si antes del cinco no me has quitado el tapón del ombligo no pienso volver a calar en tí como la lluvia.

miércoles, 22 de abril de 2009

Los asesinos siempre apuran las luces.


Voy a diseccionar mis pensamientos como si fueran una de esas ranas de las clases de biología a las que nunca partí en dos, voy a clavarle alfileres a las vocales anestesiadas de vino peleón y tarta al whisky; y después, cuando tenga mucho coraje y pocas gónadas, veremos qué hacemos conmigo y con este carro de bailes y vaivenes. Cuidado que no sea demasiado tarde, lo digo porque me están llenando los pies de plomo y luego querré echar a correr...
No se qué procuro, pero ya sabes que mi cerebro no es un instrumento lógico plagado de cubos de rubik, mi cerebro es un órgano destinado a la supervivencia, como las garras y los colmillos. Por tanto no busco la verdad, busco la ventaja. La ventaja de latir aunque esté cargada con las bolsas de la compra de tus grandes almacenes de cuarta y quinta mano, la ventaja de las nostalgias de un futuro que ya no sé si es del todo mio, la facilidad para evadirme cuando me pregunto "qué puedes haber hecho conmigo que ya no me encuentro", la ventaja de no sentir el vacío cuando la tarde se va quedando sola o cuando me da por renegar de ti una y otra vez estés donde estés. Cuando no tienes nada que decir lo mejor no es callar, no nos equivoquemos, es gritar a los doce vientos (digo doce por cada uno de los meses que te vas callando cada año) y cuando nos quedamos sin luz por un apagón jamás perdemos las luces, la pupila se adapta hasta al corazón más deforme y titánico.

Sé de sobra que ahora no estas en estas palabras y que la luz nunca es la piel, o lo contrario ¿pero qué quieres que haga? Jode mucho dejarte marchar viendo que lo único que deseas es darte la vuelta.

domingo, 12 de abril de 2009

.. Ya me sabía tus giros de espalda ..


Ahora que todo cambia si te desnudas y se suicidan las dudas desde mi colchón y que quiero injertarme en tu pecho, llenándote el cuerpo de abrazos y besos, que es gratis (mucho más que las llamadas a cobrorevertido). Hoy que Noviembre me ha traído por fin una excusa para ir a poner jarabe en todas las heridas de tu piel, sin medir las cantidades y comiéndonos a cucharadas .Noviembre ha convertido en un paraíso cada ascensor y se llevó el miedo a sentir y a desarmar el trastero del alma con las manos sucias de barro. Hoy que el amor es vivir al día sin paracaídas, un viejo conocido que se juntó con nosotros en un aperitivo.Y que me enseñó lo mucho que me gusta que me abraces siempre de puntillas, saber que de nuevo es fácil volver a vivir cuando respiras por mi, aunque a veces fumes tabaco y me obstruya en tus paredes. Hoy que un post-it me recuerda que querer es invertir todo sin temor a caer desde lo más alto y dar la espalda a toda urgencia en un colchón .Ir de la mano a pelear utopías, no darle ningún "pero" a tu corazón .No darle ningún pero a tu corazón. Hoy...
Ya me sabía tus fiestas sin guardar
tus dolores de espalda cargada
tus días de hormonas
tu boca distinta
tus malas contestaciones
tus autobuses hacia las clases
tus eneros y tus veranos
tu pelo por la mañana.
Ya me sabía tus besos de madrugada
y tus madrugadas sin besos
tu cuerpo en pijama
tus miedos atrasados
y me sabía el diccionario de miradas
y tus colapsos momentáneos
tu botellón y tus desayunos
tu increíble capacidad de síntesis
y tus amigos de más allá
los vientos de la playa
contigo.
me sabía tus vueltas a casa
tu mochila,
tu gato,
tus amigos ausentes,
tu postre favorito
y me sabía los días de sofá
tu manta
tus castillos en el aire
tus temblores
tus restos de tristeza
tus luces y apagones
tus sábanas mágicas
la forma de vengarte
y tu reconciliación
Por eso me marché.
Me sabía de memoria
todas las asignaturas de tu alma.

Pensé, en Novimbre, que tenías razón, no sabes cuanta... Pero vas a enfadarte mucho conmigo cuando sepas que le ha pasado a este Abril.

domingo, 5 de abril de 2009

Ahora que estamos en condiciones de decir,callar y porsupuesto gritar.


No me gusta sentirme identificada con frases que dicen otras personas, más si estas son de grafía negativa (por su tono de voz, el hilo de la conversación o la verdad más verdadera), me avergüenza de tal forma que me veo incapaz de levantar la mirada del suelo. Siento que le miento al asfalto, al montón de piedras que constituyen el acerado o a la colilla que han dejado caer en la tercera mesa de más allá; y de esta forma logro cargar con la culpabilidad de quien ,en actos, ha robado muchas de sus palabras. Me recorren fotogramas por las retinas que ejemplifican una tras otra vez aquella otra en que yo también hice/dije/sentí/viví aquello, no digo error digo “aquello”, porque aquello es mucho más neutro y al fin y al cabo mucho más anónimo que cualquier otro calificativito seguramente mal añadido por mi en estos momentos. A veces lo siento y odio sencillamente por que lo siento, porque lo estoy viviendo y me está volviendo a pasar. Porque estoy dando consejos cuando debería cerrarme la boca como una persiana, o simplemente decir “no soy quién…”, pero es que joder, no soy quien para muchas cosas, la verdad. Cuando ocurre me siento vacía, completamente hueca, como si me hubieran vaciado con una cuchara de bolas de helado y no hubieran dejado dentro de mi más que esa conmoción, la misma que me anima a salir corriendo del cerebro, a estamparme contra mis duras paredes, a atrancarme la boca con cremallera y a llorar por los pies, aunque esto nunca sea suficiente. A veces todo parece tan extremo que soy capaz de oler la pólvora que amenaza con mi estallido, miro fijamente un punto, en realidad cualquier lugar poco trascendental, se me nublan los pensamientos y lo único que veo despejado son los momentos como látigos sobre la espalda y los minutos acabados en punta. Entonces pienso, y mucho, pero eso no significa que después de todo vaya a amanecer.

viernes, 27 de marzo de 2009

La lengua es un arma blanda que mata.


Matar, pero no para quien piensa que solo se logra con el disparo de una bala, que solo se alcanza a machete limpio o a golpes de puño. Matar a copas con alcohol de quemar dolores, matar a sorbos de veneno y saliva de celos, matar a mordiscos y a besos prescritos, matar ahogando el cuello o matar dando demasiado aire a los pulmones. Joder, como duele morirse. Matar siendo consciente de que destruyes, matar siendo un gigante con suelas de acero y colillas de ciudad, matar rajando la piel con las uñas hasta dejarla hecha jirones, matar dando de lado las madrugadas de vino y ausentando las miradas que nos dimos en los trenes, matar sin perderse entre las sábanas dónde no había otras vidas que las nuestras, matar con un “buenos días” que no volverá nunca más. Matar olvidando ropa en otros armarios demasiado huecos y podridos, matar deseando sin poder ansiar, matar sin despertares de libertad, matar censurando las acciones, matar a bofetones de palabras con espinas, matar a fin de cuentas. Matar olvidando. Morirse recordando. Pensé el montón de veces que me habían matado, y debo de tener más de siete vidas, debo de tener muchas muchas más, y no lo sabía. Estoy formada por incongruencias varias, algunas muy bonitas, con sus tacones y demás; otras viejas y despeinadas…bellas igualmente, para que engañarnos puestos a estallar en pedazos. Cuando sea mayor, pero mayor mayor, quiero sentarme frente al mar y escribir todo lo que no me atreví a hacer a lo largo de mi vida, quiero amar a quien nunca lo supo y descartar al que jamás debió de formar parte de mí, cerraré los ojos con fuerza y anotaré en la arena una media de 13689 muertes como las citadas anteriormente… y quedaré tan hueca como una cáscara de nuez. No habrán muchas, ni demasiadas, porque “mucho” y “demasiado” siempre es un tremendo error.

También es cierto que yo he sido una asesina. Pero eso es otra historia... ¿Que porcentaje de victima y asesina debo tener?. Lo pensaré otro día, con más sol y menos luna.

sábado, 21 de marzo de 2009


Un día escribiré una canción de amor, y cuando ponga el punto final a la última estrofa quedaré tan realizada que las arterias darán un centenera de vueltas, sacaré de su orbita a los pulmones y los ojos tendrán visión 365º. Cuando lo haga, si es que lo hago, cruzaré en rojo todos los semáforos y me despediré de dormir en habitaciones de hotel, siempre me ha parecido que sus sabanas punzan demasiado, sus armarios son demasiado profundos y en sus cajoneras nunca hay nada de lo que necesito.
No tengo nada, pero siempre revuelvo en mis bolsillos. Y creo…creo que a veces es mejor salir sin vida del último bar y la antepenúltima copa.