De haberlo sabido no hubiera corrido sin frenos, evitando los trompos de sentimentalismo en la cuneta. Hubiera librado a mi miedo y mis dudas, dejando que se hicieran con la “a” “m” “o” y “r” de esta historia sin verdad ni tiempo (que Goya nos perdone). Hubiera dejado de ponerme rimel cuando lo realmente necesario era alargarse las ganas. Hubiera reposado en cada área de servicio-autoayuda (por favor), y me hubiera tomado un café por cada una de las mentiras disimuladas. Sin azúcar, que no requiero edulcorante que suavice los hachazos.Te hubiera plantado en la quinta gasolinera, y sin mirar atrás hubiera corrido a duras penas
con los pies molidos de huidas
derrotados de tanto pisotón
cansados de tanto tacón de aguja.
De haberlo sabido me hubiera mordido los labios, te/me hubiera sangrado por dentro en vez de haberme curado las heridas a medias, a nuestras medias tan endebles como la lycra. Me hubiera enjuagado en la bañera con mucho rapapolvo y no entre tus sabanas de algodón y sudores fríos, hubiera compartido más madrugadas con la soledad y no tantas con tu comedor y tus tazas de desayuno. De haberlo sabido hubiera sacado mi orgullo de barrio y te hubiera aniquilado a golpe de mandoble, quintacolumnista. De haberlo sabido no hubiera dejado que transbordaras mi amor en vena, y me hubieras reintegrado cada uno de los sueños a medio hacer. Todos los que me pertenecían y a los que olvidé añadirles copyright.
Pero es que de haberlo sabido esto no hubiera tenido gracia,
con los pies molidos de huidas
derrotados de tanto pisotón
cansados de tanto tacón de aguja.
De haberlo sabido me hubiera mordido los labios, te/me hubiera sangrado por dentro en vez de haberme curado las heridas a medias, a nuestras medias tan endebles como la lycra. Me hubiera enjuagado en la bañera con mucho rapapolvo y no entre tus sabanas de algodón y sudores fríos, hubiera compartido más madrugadas con la soledad y no tantas con tu comedor y tus tazas de desayuno. De haberlo sabido hubiera sacado mi orgullo de barrio y te hubiera aniquilado a golpe de mandoble, quintacolumnista. De haberlo sabido no hubiera dejado que transbordaras mi amor en vena, y me hubieras reintegrado cada uno de los sueños a medio hacer. Todos los que me pertenecían y a los que olvidé añadirles copyright.
Pero es que de haberlo sabido esto no hubiera tenido gracia,
ni corazón.





