domingo, 2 de agosto de 2009

Prelavado.



Me esperan doce horas de viaje mental y mucha fotografía color sepia; he decidido que con medio día tendré suficiente para pensarme por dentro sin distraerme por fuera. Seguramente dentro de cinco horas estaré cansada de mirar por la ventanilla y no ver más que rayas blancas a toda velocidad, a gente durmiendo (sin yo poder hacerlo) , escuchar música nostálgica en todos los cascos habidos y por haber y esa puta e insensata sensación que hace que todos mis viajes con demasiada distancia sean un recorrido fragmentado del verbo extrañar, sintiéndose la “ñ” más “m” de lo normal.

Si por aquel entonces W. Shakespeare decía:
"Life is a tale told by an idiot, full of sound and fury, signifying nothing".

Yo para este ahora le replico:
Dile a ese idiota que me dé 24h para desplegarme como un sofá cama y esperar lo adecuado, que me dé, que me dé parches de esos que suplantan las necesidades (como los de nicotina), que me dé cosas para distraerme y dejar de pensar en todo lo que a estas alturas está tan quemado como yo. Que en cada comida y cena barro cenizas en vez de migas de migas de pan.

Y punto y final, porque el aparte siempre da pie a mucho más, y hoy los pies me los han dinamitado. Y si, estoy enfadada. Estoy enfadada porque nunca se ha de lavar,enjuagar, peinar y maquillar un pensamiento, un pensamiento tiene que salir a la plaza sucio y si puede ser con el líquido amniótico goteando por su barbilla, un pensamiento tiene que llorar por sí solo sin necesidad de recibir una buena bofetada (quería poner "hostia", pero no voy a borrar), porque un pensamiento puede nacer de un golpe, pero no sobrevive por él.

3 comentarios:

  1. Bellísimo texto un tanto melancólico.

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  2. Bravo.
    Me lo he imprimido y todo, no diré nada más. Ahora es cuando tú me dices eso de "Por dios... háztelo mirar".

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