martes, 10 de marzo de 2009

La fórmula de la dinamita.



Hace meses que en mi Mp4 solo suena música nostálgica, que cabalga esa maldita e insensata sensación que hace que todos mis viajes con demasiada distancia sean un recorrido fragmentado del verbo extrañar, sintiéndose la “ñ” más “m” de lo normal. Que los trenes me pesan más que la mochila de los miércoles y mis muñecas irradian más de lo normal, que tengo bolas de billar por ojos y una alacena sin dulces por pecho. Hace miles de horas que soy suicida del filo de cualquier palabra y se me agotan las fuerzas para darle a la silla la patadita final de fin de soga. Digo hace horas como podría decir hace mañanas, sábados, tardes de meriendas o estaciones sin calendarios...simplemente hace, del verbo "hacer" pero deshecho. Es un "hace" por desgracia, o una desgracia pero posible declinación del verbo, es útil, factible y real. Por obligación figura ahí, como el acento en la palabra corazón o el punto final detrás de un Te quiero.
Hace meses que escribo "beso" sin ganas y los abrazos me mal-suenan a barazos, que las mariposas del estómago se fueron a vete a saber que tierra prometida y me dejaron un montón de capullos rellenos de pólvora. Uno, dos, tres....






¡Pum!

4 comentarios:

  1. Ostras...
    Ya tenía yo ganas de leerte , y aunque has sido más escueta de lo normal me has hecho recordar más que en otras ocasiones. A veces tienes pistolas por dedos y tus palabras apuntan directamente a la sien.
    Nos vemos!
    Bú!

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  2. Emborráchalo.

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  3. Oh, esto es genial...vengo y ¡pum! tengo dos textos a leer :D. "Hace miles de horas que soy suicida del filo de cualquier palabra y se me agotan las fuerzas para darle a la silla la patadita final de fin de soga", ahí me tocaste muy fondo...¿Qué te parece si das esquinazo y te largas por tacones (aunque te cueste caminar)?
    Un abrazo!

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